Joaquín se decanta por Raquel Arias

En el día de ayer, Joaquín García Díez hizo público en su blog su posicionamiento en la elección de la nueva presidencia del Partido Popular de Lugo. Prefiere a Raquel Arias como Presidenta, cosa en la que coincidimos.

Lo más llamativo del asunto en mi opinión es que de toda la larga lista de personas más o menos relevantes del PP de Lugo que han dicho públicamente a quién apoyan, creo que es el único que se ha molestado en hacer un razonamiento de por qué se decanta por una u otra opción. Es algo sano, el pararse a reflexionar la motivación de las cosas y más aún si se puede decir en voz alta sin tener que ponerse colorado (decir "apoyo a tal porque me da un cargo" queda feo, a pesar de que están siendo muy transparentes en ese sentido). Además me parece positivo que sea él quien apoya libremente a alguien y no la candidata la que exponga su cabeza en la pared como si fuera un trofeo de caza.

Puede parecer chocante que quien lleva muchos años en política defienda una renovación, que quien ha estado en cabezas de lista en un sistema que no cuenta con la militancia pida que se cuente con la militancia. Esa forma de pensar, la que cree que quien lleva tiempo en un sitio ha de ser vícitma del encorsetamiento y el inmovilismo, haría que siguiéramos en las cavernas pintando bisontes. La democracia en este país la impulsaron los que vivieron en la dictadura porque querían algo más, algo mejor, y ese es el caso de Joaquín, alguien que ve cosas que hay que cambiar.

La población está pidiendo algo diferente que el acostumbrado compadreo de sillas. No se trata de un cambio de cromos, de decir “yo te apoyo pero ¿qué hay de lo mío?”, se trata precisamente de decir “creo que lo que propones es mejor y confío en ti para que lo lleves a cabo… pero si no lo haces bien no volveré a hacerlo”, huyendo de adhesiones personalistas y de líderes a los que solo se les da jabón.

Necesitamos críticos, y que sus críticas sean escuchadas y ponderadas. Si no tienen razón (que no tienen por qué tenerla siempre) pues no hay por qué seguir sus criterios, pero al menos sí escucharlos y que ayuden a formar una idea más completa de los diferentes puntos de vista y de las opciones que hay, que siempre las hay.

El entreguismo a los jefes de los partidos es repugnante. Nadie es perfecto y endiosar a la gente solo los convierte en personas más dadas al error porque llega un momento en que consideran que todo lo hacen bien y que son infalibles, como el Papa en asuntos de fe… supuestamente, claro.

El acto de valentía de Joaquín, en que públicamente da un paso adelante, razonado, y por una lista que no es la que apoya el aparato del Partido (con todas las desventajas que eso supone) debería ser habitual, no tendría que llamarnos la atención, pero nos la llama. Quizás porque es un rayo de luz en un tenebroso bosque en que los árboles del interés y del ventajismo nos puede deslumbrar, pero también esa es la única luz que puede ayudarnos a ver el camino correcto.

Hay un ejemplo que me parece revelador en todo este asunto sobre los métodos que propone cada una de las candidaturas, y es la renovación de la Junta Local (cosa que curiosamente no está sobre la mesa en esta elección pero que mucha gente vincula). Elena Candia propone renovar la Junta Local y ya tiene el repuesto para Jaime, en la persona de Quique Rozas. Cuando preguntaron a Raquel Arias sobre el mismo tema contestó que "la Junta Local será lo que los militantes quieran". Esto se entendió como un apoyo a Jaime frente a Quique, obviando la parte en que la candidata dice que militancia es la que vota y elige, cosa que parece que nadie tiene en cuenta. ¿Qué es renovación? ¿Decir que cambias a una persona por otra que ya tienes elegida o dar ese poder a la militancia? Yo creo que lo segundo, por eso me gusta más esa opción.

Quizás algún día nos acostumbremos a que los cargos en todos los partidos políticos sean elegidos por la militancia mediante voto secreto en urna y contando con un voto por afiliado. Desde ese momento habrá que responder ante el conjunto de los miembros del partido y no únicamente ante el dedo divino que según te lo da, te lo quita y al que, por tanto, rindes pleitesía.

Ya puestos a pedir, incluso creo que sería bueno reducir las circunscripciones electorales. Ahora mismo es la provincia, aunque hay quien pide, por un obvio sentido nacionalista, que sea la Comunidad Autónoma. No lo comparto, creo que justamente es al revés. Si en Lugo los cuatro diputados que tenemos se repartieran en uno de la Mariña, otro de la zona centro (excluyendo el municipio de Lugo), otro de la zona Sur y el cuarto de la capital otro gallo nos cantaría, porque tendríamos “nuestro” diputado e, independientemente del partido por cuyas siglas se presente, respondería directamente ante los ciudadanos de su distrito.

El control del poder e incluso la desconfianza hacia éste deberían ser la base del sistema. Por eso cuanta mayor transparencia y participación haya mejor calidad democrática tendremos.

Imagen de Latorre Real, Luís

Latorre Real, Luís